Reflexión: Confianza.

["...En el tibet se cuenta una hermosa historia sobre Marpa. Quizá no sea real, pero sí tremendamente significativa. No me importa demasiado los hechos. Me interesa la trascendencia y la verdad, algo completamente distinto.

   Marpa oyó hablar de un maestro. Estaba buscando y fue a ver al maestro, se abandonó a él, le entregó toda su confianza. Le preguntó:

    -¿qué debo hacer ahora?
El maestro le contestó:
   -Una vez que te abandones a mí, no tendrás que hacer nada. Solo creer en mí. Mi nombre es tu único mantra secreto. Siempre que te encuentres en apuros, recuerda mi nombre y todo irá bien.

Marpa se arrodilló a sus pies. Y era un hombre tan sencillo que intentó algo inmediatamente: andar sobre el río. Los demás discípulos, que llevaban años con el maestro, no daban crédito a sus ojos: ¡estaba andando sobre el agua! Le contaron al maestro:

    -No has entendido a ese hombre. No es un hombre corriente. Anda sobre el agua.

El maestro dijo:
   -¿Cómo?

Todos salieron corriendo hacia el río, y sobre él caminaba Marpa, cantando, bailando. Cuando llegó a la orilla, el maestro le preguntó:
    -¿Cuál es el secreto?

El hombre dijo:
    -¿Que cuál es el secreto? El mismo que tú me has revelado: tu nombre. Me acordé de ti. Dije: " Maestro, permiteme andar sobre el agua", y ocurrió.

El maestro no se creía que su nombre lograra tal cosa. Él no podía andar sobre el agua,pero ¿quién sabe? Nunca lo había intentado. Sin embargo, pensó que sería mejor comprobar un par de cosas más, y le dijo a Marpa:
   - ¿Puedes saltar desde ese precipicio?
   -Lo que tú digas.

Marpa subió a la montaña y se tiró por el precipicio, mientras todos esperaban en el valle, pensando que solo quedarían unos trocitos de Marpa. E incluso si encontraban algún trozo, sería un milagro; la montaña era muy alta.
 Pero Marpa descendió sonriente, en la postura de loto. Aterrizó bajo un árbol del valle y se sentó. Todos lo rodearon, mirándolo. Ni un rasguño. El maestro exclamó:
     - ¡Es increíble! ¿Has pronunciado mi nombre?

El hombre contestó:
     -Fue tu nombre.

El maestro dijo:
     -Basta. Voy a intentarlo yo.
Y al dar el primer paso en el agua se hundió.

Marpa no podía creerse que el maestro se hubiera hundido.
Sus discípulos saltaron al río y lograron sacarlo, medio muerto.
Le extrajeron el agua de los pulmones, y sobrevivió.

Marpa le preguntó:
     -¿Qué ha pasado?

El maestro contestó:
    -Tienes que perdonarme. No soy maestro, sino un farsante.

Pero Marpa preguntó:
     -Si eres farsante, ¿cómo ha funcionado tu nombre?

El farsante contestó:
     -No ha funcionado mi nombre, sino tu confianza. No importa en quién confíes... Es la confianza, el amor, la totalidad. Yo no confío en mí mismo, ni confío en nadie. Engaño a todos... ¿Cómo podría confiar? Y siempre tengo miedo de que me engañen los demás, porque yo los engaño. Para mí es imposible confiar. Tú eres un hombre inocente y has confiado en mí. Es por tu confianza por lo que se han producido los milagros...."]


  Texto extraído de "Alegría: la felicidad que surge del interior" -Osho-